¡Quieran Oirlo los Hombres!

Conversaciones sobre Antroposofia


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La crisis financiera de 2008 y la visión económica de Rudolf Steiner.

Permítame el lector, a riesgo de parecer poco modesto, hacer un breve repaso a mi experiencia profesional y personal en relación con la Antroposofía y, en concreto con su impacto en el campo de la economía y la gestión de organizaciones:

Comencé a estudiar el ciclo de conferencias de Rudolf Steiner hace algo mas de 15 años. He formado parte de la conferencia de Economía de la sección social del Goetheanum (desgraciadamente inactiva desde hace algún tiempo), colaboro con Christopher Houghotn Budd, impulsor de la economía asociativa en el mundo anglosajon (http://www.associative-economics.com) así como con muchos de los miembros de  la Asociación para el Desarrollo Social (Asociación de Consultores inspirados en el impulso de Bernard Lievegoed).

Fui participe, hace ya quince años, del proyecto fundacional de un banco  que supuestamente sería la semilla de un proyecto que trataria de orientar las finanzas en la dirección indicada por Rudolf Steiner. Aunque tuve que abandonar aquel proyecto porque su dirección se oriento de forma opuesta a mis aspiraciones ,y en mi opinión, de forma muy diferente, casí diría que opuesta, a lo que Steiner describe en sus indicaciones sobre economía (ver aquí el Curso de Economia Politica de Rudolf Steiner en 1922), no obstante aquella experiencia permitió demostrar que algo tan aparentemente imposible como que un grupo de personas normales y corrientes sin fortunas millonarias «fundaran un nuevo tipo de banco» es posible.

Finalmente, llevo trabajando en el campo de la consultoría organizacional desde hace más de 10 años, y he fundado una de las primeras, si no la primera consultora en España que se basa en sus valores y metodologías en la orientación dada por Steiner y por algunos seguidores del mismo famosos en el movimiento antroposófico, como Bernard Lievegoed y Otto C. Scharmer.

Todo lo anterior, lo digo con toda la humildad, ya que este pasado no me hace mejor ni peor que nadie. Pero creo, tambien humildemente, que este curriculum me da cierta base para hablar de economía y de gestión de empresas, tanto desde el punto de vista clásico como desde el punto de vista de la ciencia espiritual.

En este contexto, he de decir que durante los años que he pertenecido al movimiento antroposófico, que son ahora casi 21, he encontrado, desgraciadamente, un enorme desconocimiento de la economía en el mismo, tanto a nivel académico, esto es, de la economía como ciencia social,  como a nivel de gestión organizacional. La mayor parte de las iniciativas, por no decir todas, se gestionan de un modo absolutamente amateur, y las mas grandes y desarrolladas, como el Triodos Bank, Weleda o Demeter, usan modelos de negocio y culturas organizacionales antiguas y obsoletas, que además no representan en absoluto un enfoque, no ya antroposófico, sino ni siquiera, en algunos casos, humanista. Salvando honrosas excepciones, y aclarando por anticipado que no es «nada fácil»  gestionar organizaciones, y menos organizaciones con fuertes ideales, en mi opinión, las organizaciones así llamadas Antroposóficas, no siguen el impulso de Steiner ni de sus discípulos más cercanos en la mayoría de los casos, y por ello, en mi opinión, no representan, ni representarán mientras continúen así, ningún tipo de alternativa para el modelo económico actualmente dominante. El mundo en general las ve, o bien como impulsos «new age», basados en la creencia personal en una espiritualidad «vaga e imprecisa», o bien como impulsos «amateur» que no logran impacto real alguno en el mundo circundante, y que por tanto no suponen solución alguna a los problemas del mundo actual.
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Anexo al 15 M

Artículo por Antonio Martínez Alcalá.

Estoy convencido de que el movimiento que se ha originado, si quiere seguir adelante, tiene que empezar a darles sentido, no el que ahora tienen, sino el genuino y verdadero a realidades de la vida práctica que, nada tienen que ver, con lo que han sido convertidas por la cotidianidad de nuestros días. Aspectos como las relaciones sanas entre lo político, lo jurídico y lo cultural; el dinero; el concepto de salud; la relación con la naturaleza; la agricultura; las relaciones humanas. . . tienen que ser revisados, desmontados y rehabilitados bajo otros puntos de vista más éticos, más humanos, más verdaderos, más eficaces y más eficientes.

De entre todos ellos, he elegido uno que no he enumerado, pero que para mi es de los más importantes y decisivos: la educación. En la actualidad si nos paramos a hacer un pequeño análisis de su situación, entre otros, pronto nos damos cuenta de que persigue fundamentalmente dos objetivos: capacitar al niño para su vida de adulto, intento que sería deseable, si no escondiera una segunda intención, la de hacerlo según las necesidades no de él, sino las del modelo de sociedad vigente en ese momento y en ese lugar. Esta trampa está también urdida que resbala sobre las conciencias, sin que éstas se alerten del grave peligro que acecha detrás de esa tendenciosa intención. Sigue leyendo


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Anexo al 15-M.

Artículo de Antonio Martínez Alcalá.

Lo cierto es que el famoso movimiento del 15-M está, es normal no se puede hacer más, denunciando fallos del sistema, más hasta ahora no aporta nada nuevo, acaso transformaciones, mejoras en lo ya caduco y viejo, pero poco más. Sin embargo los parches para nada sirven, los problemas ya no son coyunturales, afectan a la parte más íntima de las estructuras. Están impresas en el mismo hilo de vida, o de muerte, de su propia razón de ser, desembocando en estas catástrofes periódicas que siempre pagan los más débiles. Los poderosos, en esos momentos de depresión, sanean, hacen grandes negocios, estructuran, apuntalan, regulan. . . siempre con la ayuda inestimable de la organización estatal que les da vía libre para actuar con total impunidad.

Por eso ya no nos sirve lo que hay, ni tan siquiera corregido y mejorado. Debemos, desde la conciencia, hacer un análisis imparcial, inteligente, ponderado, verdadero y basado en las leyes naturales, para, tomándolas como punto de partida, buscar una nueva articulación social que tome como base al hombre y no al dinero en su versión pervertida, a la que ha conducido su uso sin moralidad ni ética.

Por ello os voy a exponer una nueva manera de encarar la formación de la comunidad social. No es ninguna receta acaso sean las líneas básicas de un proceso que tiene que ser construido y diseñado por todos.

LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD, fueron las máximas de la Revolución Francesa, en la que, no lo olvidemos, el gorro frigio del alquimista fue el símbolo revolucionario por excelencia. Siempre hay otra historia oculta.

El hombre llega a la Tierra con unas dotes y capacidades, que educación y experiencias tienen que completar para, gracias a ellas y por ellas, poder aportar desde su particular visión todo aquello que pueda ser una ayuda para completar el gesto social que tiene que acompañarlo durante su vida. A este activo individual, basado en las capacidades, le vamos a llamar valor humano.

Este valor humano es consecuencia de un cuerpo físico, otro anímico y otro de pensamiento. Cada uno de ellos tiene unos derechos particulares: El cuerpo físico le es preciso amparo en todo lo necesario para su cobijo y seguridad así como para su sustento y mantenimiento. Las fuerzas anímicas que surgen de su psique tienen derecho a poder manifestarse en libertad. Y, el Yo, a ser reconocido como persona individual dentro de la igualdad. Estos y no otros son los motores que ponen, como consecuencia de los verdaderos derechos inalienables del ser humano, en movimiento el lema universal triforme: LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD.

Esto aparentemente claro, no lo fue tanto cuando se intentó llevarlo a la práctica después del proceso revolucionario. Estas máximas que tienen que vivir cada una en su ámbito para desarrollarse sanamente, se mezclaron, no se entendió el procedimiento y el resultado fue la confusión que condujo al uso del poder como elemento de fuerza y al terror. Como todos los movimientos que no alcanzan a comprender que el proceso no es revolucionario, sino que enmarcado dentro de una evolución progresiva tiene que conducir a una sociedad triarticulada, terminó en el más absoluto de los fracasos. La historia es inexorable en su veredicto, todas las revoluciones terminan en una restauración o en una dictadura. ¿Aprenderemos alguna vez?

Esto que, como ya hemos visto, a simple vista parece tan obvio jamás se ha logrado. Encontrar las máximas y hacerlas vivir en el ideal no es demasiado difícil, lo complicado es crear las texturas sociales necesarias para hacerlo realidad. Lo cierto es que conocemos cuales son estos patrones, sin embargo todavía no hemos dado con aquello que los haga posibles.

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Yo tengo un sueño (I have a dream)..

El 28 de Agosto de 1963, el Dr. Martin Luther King pronunciaba su famoso discurso «I have a dream», desde las escalinatas del Monumento a Lincoln. Este momento marco un hito en la historia del siglo XX, y constituyo un ejemplo de comportamiento inspirativo no violento. El 20 de Enero de 2009, 46 años mas tarde, por primera vez en su historia, un hombre negro, Barack Obama, alcanzó la presidencia de los Estados Unidos de America, que habia disputado con una mujer.

Muchos mas impulsos se gestaron en los años 60. Mayo del 68, el Flower Power del movimiento hippy,  la invasión de Praga por los tanques sovieticos, incluso en España, se comenzó a percibir que habia un mundo ahi fuera….y todas estas manifestaciones tenian un elemento en común: ¡¡Despierta, se tu mismo, y conecta con tus sueños!!

En muchos casos, estos sueños se manifestaron de un modo violento. En otros casos como un idealismo abstracto que parecia no conducir a nada, pero de un modo u otro, aquellos años fueron frontera. Al acercarse el ultimo tercio del siglo XX, algo muy profundo comenzó a despertar en el ser humano. La antigua jerarquia social, sencillamente, perdió su vigencia de forma definitiva. El individuo comenzó a pedir mas y mas espacio para decidir por si mismo.  Y este espacio de decisión fue llamado «libertad».

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LO OBVIO

Artículo de ANTONIO MARTINEZ ALCALÁ:

Si de alguna manera tuviéramos que definir el siglo XX quizás nos inclináramos por hacerlo como el de la cultura de lo obvio. Una y otra vez nos dejamos arrastrar sin más, casi sin reflexión, por aquello que a fuerza de ser comúnmente aceptado cobra categoría de evidente. Esta pasividad consecuencia de la comodidad de la rutina nos conduce a una modorra intelectual que nos impide, observar en lo obvio, la causa de un estancamiento en las formas y en el hacer que llega hasta la parálisis del elemento creador del hombre, tanto en lo social como en lo cotidiano.

Para situarnos en lo que significa la puerilidad de lo notorio acudamos a, observar desde un pensar vivo y no desde el subterfugio de lo obvio, un ejemplo. Parece que dentro de lo comúnmente aceptado, el pagar una cuota para cubrir gastos en una sociedad cualquiera, es algo que casi no merece ser discutido. Sin embargo hagamos un ejercicio de voluntad y no dejándonos llevar por el hábito, tratemos de navegar en el terreno prohibido y desarrollemos aunque sea someramente el tema.

Cuando pagamos una cuota, solución cómoda, nuestra vinculación con tal sociedad queda satisfecha. Somos miembros de derecho en ella y tenemos la posibilidad de acogernos a sus estatutos, asistir a las asambleas y ejercer el derecho al voto llegado el caso.

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Las Verdades Antroposóficas

Hace poco leí un artículo muy interesante sobre Espiritualidad (aquí) Siendo un estudiante de la Antroposofía ya desde hace bastantes años, no podía evitar ir encajando los conceptos del artículo en mi propio esquema «particular» del Ser Humano y del Mundo. De forma que me decía… esto pertenece a la esfera del Cuerpo Etérico o Vital, …esto pertenece a la esfera de lo Físico y lo orgánico… esta parte está incompleta sin la gnoseología de Goethe… en fin, que a la vez que leía iba traduciendo a mi propia jerga los conceptos que el autor expone en su artículo.

El mismo ejercicio, pero en modo inverso, he puesto en práctica cuando intentaba explicar en ámbitos no antroposóficos conceptos relacionados con el Mundo y el Ser Humano desde un punto de vista Espiritual. La conversación con el interlocutor va modulando las expresiones hasta encontrar las adecuadas a lo que la esencia de, por decir, Cuerpo Etérico, significa para mí.

Y es que la Antroposofía ha supuesto en mi vida, el marco de referencia con el que fundamentar mi conocimiento y la motivación para mis acciones.

Pero si esto fuera el único elemento que latiera en mi corazón, entonces correría un doble peligro: por una parte intentar imponer que todos piensen como yo y utilicen mi jerga, o por otra parte, aislarme en mi mundo «bueno e ideal» perdiendo interés por los demás y por sus aspiraciones.

Y es que las verdades antroposóficas no son tales verdades si al corazón le falta lo más importante… el amor. Amor como lo caracterizó San Pablo en la primera carta a los Corintios (cap. XIII). Amor que se interesa por el otro, de forma integral, y que se posiciona en el mundo, buscando relaciones con los otros. Y es que las verdades antroposóficas son sólo verdades cuando están enraizadas en lo vivo. Esto es lo que he descubierto leyendo las cartas octava y novena que Rudolf Steiner escribió a los miembros el 9 y el 16 de marzo de 1924.


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Manifestaciones sobre el Quijote: En busca de Dulcinea

Artículo firmado por Antonio Martínez Alcalá.

Hablar de Quijote en penetrar en un mundo por descubrir. Todo lo que se ha escrito sobre la magna obra, y es mucho, no pasa de ser un inconcluso prólogo. Me voy a acercar a él desde un fugaz ángulo. No es más que un ligero tentempié para iniciar con algunas fuerzas el duro camino.

No hay valor de más quilates que aquel que se somete a que la masa, las más de las gentes, lo tomen por locura . . .

Decía Unamuno que éste es el más grande problema de las Españas . . .

dado que siempre el miedo a ser tomado por sandío le impide al español acoger el desafío de lo nuevo . . .

la posibilidad de arrostrar el ridículo . . .

el agrio fracaso que haga asomar la sonrisa y la burla en los mediocres . . .

atenaza a muchos que vivirían la aventura sin su miedo . . .

Siempre, casi siempre, vamos a dar un resquicio a la posibilidad, lo nuevo es tratado como inoportuno . . .

y lo es, sencillamente, porque fastidia a los que complacidos en su hartazgo no quieren complicar su digestión con extraños alimentos . . .

Porque mueve el suelo de los acomodados . . .

y porque, sobre todo a los necios, les enfurece el hecho de que su necedad quede al descubierto y su mediocridad flotando en el marasmo . . .

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¿Qué ocurre en la Sociedad?

Sólo conocemos la verdad de la naturaleza exterior cuando partimos desde la esencia espiritual del Ser Humano. Este es uno de los fundamentos de la Ciencia Espiritual. En las relaciones sociales vivimos un mundo común cuya coherencia descansa en la naturaleza que comparten los Seres Humanos y los demás reinos naturales. En el mundo del espíritu somos «islas» que flotan en un océano onírico. Aquellos miembros de la Sociedad que se dedican al mundo del espíritu sin vincularse a la naturaleza de las relaciones sociales pierden el suelo bajo sus pies. Sólo un verdadero interés por lo anímico-corporal de otros miembros de la Sociedad y nuestra vinculación a ésta podrá generar una verdadera vida en el Espíritu. El amor con el que se acoge lo anímico-corporal puede generar nueva vida en la Sociedad Antroposófica. Más allá de lo que está bien o de lo que está mal, el calor del corazón revelará la palabra que nos situará en lo correcto y lo verdadero, en el Espíritu. ¿Qué ocurre en la Sociedad? Es la pregunta que mide la calidad espiritual de nuestra aspiración por la Antroposofía.


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Aspiración de conocimiento espiritual y la voluntad de autodominio.

En un artículo anterior escribí sobre los «miembros activos»… con ocasión del estudio de la Carta a los Miembros del 24 de febrero de 1924 me gustaría escribir sobre la «actitud interior» de los miembros activos.

Dependerá de cómo desarrollen la Antroposofía los miembros activos de la sociedad el que solamente sirva para desarrollar pensamientos o sirva también para encender la vida. Es necesario coraje para avivar el entusiasmo y salir al encuentro del «otro-a» con interés renovado y con calor en el corazón. También se necesita fortaleza para mantenerse ante la crítica, el menosprecio o incluso la denigración.

La Antroposofía ha nutrido a mentes maravillosas que han sabido gestionar su contenido con habilidad… hasta el punto de generar entusiasmo en el público para emprender causas relacionadas con el «desarrollo social y espiritual». Y es una labor importante ser abanderado del saber Antropósofo en el mundo. El peligro es que genere una «exaltación emocional» que disuelva el verdadero desarrollo y evolución de sus seguidores… como también la envidia en el oyente puede generar apatía y actitud estéril ante los problemas del mundo.

La virtud de la fortaleza es intermedia entre la «cobardía» que produciría el temor ante una sociedad predadora cuya máxima es la permanencia del más fuerte y la «temeridad» que implicaría un adentramiento sin un trabajo ético y moral.

Vivificar el pensar es contemplar al «otro-a» como un ser en evolución, desarrollar un interés por el o ella desde la «imaginación» de la verdadera realización de su «Yo superior»; es lo que Otto Schamer llama «contemplar el futuro tal y como emerge». Esta vida en el pensar hace que se pueda desarrollar fuerza en la voluntad y calor en el sentir.


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SOBRE EL SABER DEL ANTROPÓSOFO.

Artículo escrito por Juan Luis Morales Aguilar.

Frecuentemente se pueden observar entre nosotros los antropósofos actitudes o valoraciones estrictas cuando no inquisitorias en relación a lo que consideramos aportaciones, posiciones o filosofías equivocadas, o hacia los errores y debilidades de los demás. Estas actitudes se pueden manifestar entre antropósofos y también entre personas de cualquier otro ámbito de la vida, aunque existe una tendencia a que afecte de forma más enfatizada a los miembros de la Sociedad Antroposófica. Se pueden apuntar varias razones de esta particularidad de los miembros de la Sociedad Antroposófica; entre otras, un reforzamiento de la conciencia individual producido por el empeño en el estudio y en el autodesarrollo siguiendo la particular metodología antroposófica, que promueve, entre otras características, un reforzamiento del pensamiento y del sentido crítico.

Cuanto mayor es el saber acumulado más frecuentemente se suele acentuar esta propensión -aunque afortunadamente muchas veces no sea así – siendo, a mi juicio, esta tendencia un barómetro a tener en cuenta para evaluar la propia sana apertura hacia lo nuevo que nos viene de fuera. Hoy en día, esta actitud abierta, comprensiva e integradora es un reto personal muy importante y quizás decisivo para los miembros de la Sociedad Antroposófica, a los efectos de que la Antroposofía pueda cumplir sus objetivos.

La arquitectura del conocimiento antroposófico sobre el Ser Humano y el Mundo es muy compleja, abarcando todos los ámbitos de la vida. Quizás ese enorme caudal de conocimientos, que se amplía continuamente, tiende a situarnos de una forma progresivamente más definida ante los requerimientos de la vida. Y eso puede fortalecernos en nosotros mismos, pero también puede debilitar nuestra verdadera tolerancia y apertura al exterior si esta posición no va acompañada de una imprescindible pregunta personal que me parece conveniente que nos hiciéramos frecuentemente…

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