¡Quieran Oirlo los Hombres!

Conversaciones sobre Antroposofia


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Los Miembros Activos y la Sociedad Antroposófica.

Repasando la cuarta “Carta a los Miembros” que Rudolf Steiner escribió para la revista semanal “Das Goetheanum” en su edición del 10 de Febrero de 1924, planteo las siguientes reflexiones: Cuando un miembro de la Sociedad Antroposófica decide llevar una iniciativa al mundo –medicina, arte, pedagogía, agricultura, docencia en charlas o cursos, terapia, una Rama Antroposófica y un largo etcétera – debe conocer tres aspectos:

  • tener clara la situación espiritual general de nuestro tiempo,
  • la tarea de la Antroposofía,
  • y estar en colaboración, en la medida de lo posible, con otros miembros en el seno de la Sociedad.

Esta triple necesidad se contempla en una doble perspectiva, la de la Sociedad y la de los miembros activos.

¿Qué espera el miembro activo de la Sociedad? Que la Sociedad ofrezca una imagen del estado espiritual general de nuestra época que le ayude a comprenderlo; que la Sociedad oriente las tareas de la Antroposofía y que la Sociedad provea de una plataforma común que permita la colaboración. ¿Qué espera la Sociedad del miembro activo? Que la iniciativa del miembro activo parta de un reconocimiento del estado espiritual general de nuestra época; que la iniciativa del miembro activo esté en armonía con las tareas que emanan de la Antroposofía y que la iniciativa del miembro activo, en la medida de los posible, colabore con otros miembros desde el seno de la Sociedad.

Rudolf Steiner se vinculó a la Sociedad Antroposófica otorgándole una identidad que ahora los miembros, en vinculación con ella, pueden encarnar si se plantea con honestidad estos tres aspectos expuestos en su doble dirección.

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PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO

Artículo de Antonio Martínez Alcalá:

Desde hace mucho tiempo este poema ha vivido conmigo, lo he recitado mentalmente muchas veces, lo he tatareado e incluso en ocasiones me ha dolido. Así que, hace unos días, me levanté con una inspiración, inmediatamente me fui al poema y empecé a darme cuenta todo lo que el genial Quevedo había legado a través de sus versos a la posteridad. El lector también puede encontrar sustancias en los huecos, que el poeta, dejó en su obra y ser cocreador, junto al autor, de nuevos flecos que subyacen en su contenido manifiesto. Y, con ello, hacer visible lo invisible. Lo que dejó el artista de forma no explicita, como herencia, para que sus hijos adoptivos fueran capaces de desarrollarla. Si “Las coplas a la muerte de su padre”, de Jorge Manrique, es el primer poema donde verdaderamente la consciencia que está emergiendo en el ser humano queda reflejada. En éste de Quevedo vemos como el genial poeta nos muestra de una forma clara, concisa, casi sin veladuras las consecuencias del mal empleo del oro en el futuro de la humanidad.

Madre, yo al oro me humillo,
Él es mi amante y mi amado,
Pues de puro enamorado
Anda continuo amarillo.
Que pues doblón o sencillo
Hace todo cuanto quiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Resultaría doloroso para un hombre de ese siglo, donde el honor era el norte del caballero rendirse, humillarse ante el oro. Este viraje en el desarrollo de los acontecimientos nos habla de las nuevas sensaciones, profundas y operantes, que, con la aparición de la codicia por el oro, penetraron en los seres humanos de aquel tiempo. Lo explica clara y resumidamente en el siguiente verso: “El es mi amante y mi amado”. No sólo es mi amado, algo por lo que suspiro y deseo, también es mi amante. No opone resistencia. Se me ofrece como saciador de mis deseos. Se deja conquistar. Es más, incita. Más en la consumación del deseo, se esconden los grilletes que rinden a su tiranía . Y mis deseos, en este mundo de estímulos constantes, son tener y hacer lo que quiero. Lo que quiero no como consecuencia de lo que me dicta mi fantasía moral, aspiración consciente, sino de aquello que reclaman mis ansias y deseos materiales. Provocador de mis instintos. Fin perseguido por elementos retardatarios que quieren vincular al hombre con la materia. Convertirlo en algo petrificado. Sin vida. Algo manejable al servicio de otras causas no humanas. La libertad, supremo bien, toma las alas de un doblón y se hace pasajera en un viaje hacía un lugar sin retorno.

Nace en las Indias honrado,
Donde el mundo le acompaña;
Viene a morir en España,
Y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado
Es hermoso, aunque sea fiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Nace en las Indias honrado, es decir sin ninguna carga que aqueje sus servicios. Es el mundo el que lo pervierte y lo convierte en fuente de degeneración y codicia. Como tal elemento honrado, viene a morir en España. Para ser enterrado en Génova. En Holanda. En las arcas de los banqueros. . . apartado del fluir, su cualidad intrínseca, es resucitado, no como recurso dinamizador, sino como fundamento de poder al servicio del egoísmo. Por eso quien le viene al lado resulta hermoso aunque sea fiero. El glamour de la riqueza, el esplendor del adinerado esconde, aunque no elimina, el rostro perturbador del ave de presa, la codicia de sus ojos y el afilado acerado de sus garras. . . siempre dispuesto a hacer suyos los bienes que son de todos. En sus manos el oro pasa a ser sustancia de especulación. Se convierte en objeto de comercio y móvil de negocios. Con el tiempo podrá lograrse sin necesidad de producir nada, tan sólo adquiriendo habilidades en el mundo de las finanzas. Poderoso caballero, ya tiene el calificativo de Don, es Don dinero. La igualdad se escapa por los poros abiertos de la codicia. El dolor se instala. . . las ansias de medrar aún a costa del amigo, del pariente, del hermano se
convierten en mandamiento.

Son sus padres principales,
Y es de nobles descendiente,
Porque en las venas de Oriente
Todas las sangres son Reales.
Y pues es quien hace iguales
Al rico y al pordiosero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Sus padres ( no los postizos, no los nuevos, no los que se convierten “en principales” y, por su propia gracia, en actores de la realidad, en creadores de un escenario sin bambalinas donde representar la obra que perpetúa su estatus. . . ¡no!, ¡de esos, no habla en esta estrofa!) son de noble descendencia. Además allí todas las sangres son reales, es decir, todos son iguales. En ese lugar pierde vigor lo tuyo y lo mío y adquiere valor el hecho de querer ser hombre, única aspiración, gracias a la cual, puede alcanzar su verdadera naturaleza el ser humano. Mientras esté dominado por sus instintos, sólo sobreviven los mejores, el hombre queda sujeto a la cualidad del animal y el reino humano se hace inviable. No nos extrañe que los otros reinos (mineral, vegetal incluso el animal) los coloquemos egoístamente a nuestro servicio. El aspecto social y el trato que le damos a la naturaleza van profundamente unidos. Por eso el ecologismo sin una transformación social es una paradoja. Sólo cuando el hombre alcance su estatus humano, ahora no lo tiene, estará en condiciones de entablar un diálogo constructivo y consecuente con el medio que le rodea. Y es, en verdad, dentro de esta plática trascendente donde el dinero puede jugar su verdadera misión fundamental: hacer iguales al rico y al pordiosero. . . a través del fluir generoso del dinero. . . en su dinamismo. . . haciendo real su don de la ubicuidad. . . en su poder de movilizador social. . . es en estos aspectos donde si se hace realmente poderoso Don dinero.

¿A quién no le maravilla
Ver en su gloria, sin tasa,
Que es lo más ruin de su casa
Doña Blanca de Castilla?
Mas pues que su fuerza humilla
Al cobarde y al guerrero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Esta estrofa es demoledora como el dinero, en su aspecto más ruin y tosco, es capaz de generar egoísmo, orgullo, soberbia, arrogancia, altanería, necedad. . . hace posible que lo más ruin de “su casa” (la avaricia, el deseo de poder, la ambición. . .) se convierta en excelencia loada por los ciegos. Por que al fin y al cabo todos, casi todos, se arrodillan ante él (dinero) y le rinden pleitesía. Y, en esto, Quevedo no hace distingos entre el cobarde y el guerrero. Nada menos que equipara a lo más bajo de “su casa”(¿habrá mayor necio orgullo?) con Doña Blanca de Castilla, tenida en aquella época como paradigma por españoles y europeos, reina regente en Francia que con su destreza y genio político, pese a su condición de extranjera, logró derrotar y detener a la levantisca nobleza francesa.

Es tanta su majestad,
Aunque son sus duelos hartos,
Que aun con estar hecho cuartos
No pierde su calidad.
Pero pues da autoridad
Al gañán y al jornalero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Y es tanto su poderío, aunque sea generador de duelos, de miseria, de muerte, de exterminio, de dominio y de guerras. Que, aun hecho cuartos, es decir en proporciones pequeñas, revive en el jornalero y el gañan las miserias que vivió en el orondo banquero, en el poderoso terrateniente, en el egoísta rey, en el político sin conciencia, en los que lo convierten en el emperador del mundo y lo adoran como el nuevo díos capaz de “resolver” los problemas de la Tierra (“todo esto te daré si postrado a mis pies me
adoraras”). Las características del oro son propias de un metal noble, sin embargo las circunstancias que lo rodean lo hacen proclive a crear en las gentes un culto insano con respecto a su posesión. El oro, que puede considerarse como una sustancia pura, ha visto manchado su tránsito por la tierra con elementos extraños a su propia esencia. Una de sus funciones tiene que ser hacer consciente al hombre del complejo mundo de las relaciones sociales. Mientras el dinero sea una respuesta a lo que produzco, una medida de lo que debo o de lo que me deben, estamos dentro de un uso aceptable de una parte de lo que representa el dinero. Sin embargo se envilece en el preciso momento en el que tiene valor en si mismo. Es decir en el instante en que se convierte en mercancía. Entonces entramos en una fantasía con el carácter de gran mentira, puesto que el dinero nunca debe tener valor propio y muchísimo menos ser objeto de consumo. Debemos entender que no es una mercancía. Él no puede satisfacer ninguna necesidad básica, no sirve para comerlo, con el no podemos hacer ni unos zapatos, ni una máquina. Si lo tratamos como tal estamos dándole un valor artificioso. Pura teoría sin correspondencia real.

Más valen en cualquier tierra
(Mirad si es harto sagaz)
Sus escudos en la paz
Que rodelas en la guerra.
Pues al natural destierra
Y hace propio al forastero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

El negro, el gitano, el emigrante, el desheredado. . . no es mal visto por su condición, sino por no tener dinero. El dinero transforma y cambia el pelaje del afortunado, entonces se destiñe el color de la piel, la maldición de la raza, el carácter de extranjero, los malos hados de la fortuna. . . y retornan los agasajos y el servilismo de los que adoran al dios dinero y, por él, no por convicción consciente y ponderada interna, se hacen ciegos y mudos a sus sentimientos verdaderos. El vicio de la hipocresía se hace patente en estos momentos y cubre con un velo morado, velo de muerte y de exterminio, el rostro sonriente de la fraternidad que espera su redención. El valor humano se instala en la medida de que el hombre es capaz de comprender y darle peso a las ideas correctas e ir transformándolas y transformándose con ellas. El hombre tiene que basar su existencia en la práctica de esas experiencias. El ser perecedero (humano) no le puede dar valor inmortal a una abstracción como es el dinero, buscando en ello una pretendida seguridad. Seremos sus servidores mientras no seamos capaces de crear instituciones que respondan a los nuevos principios. Los corrimientos de tierra y los movimientos violentos (Revoluciones) no pueden dar solución a estos problemas, porque después de la convulsión de una manera u otra se reproducen los antiguos males. Solo la consciencia y el conocimiento real de las circunstancias pueden dar fundamentos y cimentar convenientemente el futuro. Hay que darle al dinero, es el primer paso, un uso correcto con la finalidad de que los hombres se hagan interdependientes y mutuamente responsables.

En economía hemos de abandonar los modelos cuantitativos para desarrollar aquellos otros de carácter cualitativo. Eso para, sin dejar de seguir considerando el aspecto cuantitativo, encontrar otros marcos de referencia más humanos. Cuando hablamos de desarrollo estamos describiendo una de las característica de un ser vivo. Y un ser vivo tiene tal cantidad de variables que resulta inabarcable y nunca puede concentrarse en una fórmula matemática por muy sofisticada que esta sea. La inteligencia con la que hoy pretendemos entender la naturaleza para nada está de acuerdo con las leyes que la rigen. Es un tipo de pensar que desde los griegos hasta hoy ha ido esclerotizándose hasta finalizar concentrado en un ordenador. En un modo de pensamiento basado en la contradicción que jamás podemos aunar. Así por ejemplo la ley de la oferta y la demanda se ha tratado de solucionar con fórmulas matemáticas de origen cartesiano. Estos modelos llegan hasta nuestros días, aunque su bondad fuera puesta en duda por pensadores como Schiller, Goethe o el mismo Hegel, que intentan abrir paso a una nueva forma de pensar basada en el aspecto cualitativo, con el deseo de generar un pensamiento orgánico que se opusiera al meramente mecanicista.

La forma de pensamiento al uso consiste en observar un fenómeno y reducirlo a una fórmula matemática, independientemente del fenómeno que la ha originado. Forma de entender que se opone frontalmente a la Naturaleza, en la que siempre existe un equilibrio donde se compensan las partes. Es la inteligencia del ecosistema. Nada es vertical, sino que es en la horizontal donde se equilibran todas las variables. En la naturaleza, un árbol inmenso, puede depender de unas pequeñas hierbas que viven en su entorno. Hierbas que producen ácido oxálico, sin las cuales, el árbol enferma y muere. Con el sistema cartesiano estudiaríamos a fondo el árbol y despreciaríamos por insignificantes a las hierbas. Sin embargo con una forma de pensar orgánica, tal como la preconizaron Schiller y Goethe, tendríamos en cuenta a estas hierbas que, en definitiva, son la clave del ecosistema.

Poderoso Caballero es Don Dinero. Su problema o su solución dependen de algo tan sencillo como hacía que lado inclinamos la balanza.

    Antonio Martínez Alcalá


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Creando Antroposofia…

Soy miembro de la Sociedad Antroposófica desde hace ahora exactamente 21 años.

He participado en el proceso de varias iniciativas, algunas de las cuales han marcado un antes y un después, para bien y para mal, en el movimiento antroposófico en España. también, he tenido, en mi opinión, la suerte de poder viajar y vivir en distintos países, y con ello entrar en relación con movimientos ligados directa o indirectamente a la Antroposofía, desde el movimiento Camphill, principalmente en Irlanda e Inglaterra, la Asociación para el Desarrollo Social, formada por consultores de todo el mundo cercanos a la Antroposofía y que siguen el impulso de Bernard Lievegoed, hasta conocer mas o menos bien las sociedades antroposóficas de países como Holanda, Finlandia, y como no, la Sociedad General y a varios miembros del mismo Vorstand como “colegas” de trabajo en varios seminarios, simposios, conferencias, etc…

Todo ello no lo cuento a efectos de ponerme ninguna medalla, sino a efectos de explicar un fenómeno que he encontrado repetido una y otra vez, en mayor o menor grado, en todos los círculos “antroposóficos” o simpatizantes en los que he tenido la ocasión de participar. Este fenómeno se llama de muchas maneras, pero a mi me gusta denominarlo de una manera muy especifica: lo llamo “antroposofitis”. Otros lo llaman “conferencitis”, y algunos otros “discusioncitis”. En realidad es una mezcla de “conferencitis” con “discusioncitis” junto con un síndrome adicional que podríamos llamar “Steineritis”. Todo lo anterior junto da lugar a la “antroposofitis”.

¿Y en que consiste la “Antroposofitis”?…pues tiene dos tipos de síntomas:  síntomas individuales, muy parecidos en todos los afectados, y síntomas sociales, también muy parecidos en todas las organizaciones o instituciones afectadas.

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Biodinámica… una fuerza joven.

Hoy he asistido a un encuentro del Grupo de Trabajo Biodinámico de Valencia. Todos los miércoles recibo una cesta de fruta y verdura de agricultores de éste grupo. Y el pasado miércoles nos invitaron –a los miembros de la Rama Micael – a participar en dicha reunión. Me sorprende ver tanta gente joven, con niños pequeños correteando, en torno a una masía rodeada de olivos, y cultivo de secano.

Paseando y charlando con un amigo me comentaba que la biodinámica no pretende obtener los mejores frutos de la tierra para el alimento del ser humano, ni un oneroso rendimiento económico por un trabajo dedicado y consciente. Todo ello, si se obtiene, es simplemente “colateral”. El agricultor biodinámico reconoce en la planta que crece, en el fruto de lo vegetal, o en la vida del animal en su granja, la expresión de algo “espiritual” que también encuentra en su vida interior en relación al cosmos entero. Y es la visión interior de ése ideal el que se traduce en las prácticas biodinámicas.

En la “Reunión de Pascua” de la Sociedad Antroposófica se nos habló de la conferencia que Rudolf Steiner dio el 23 de noviembre de 1905 traducida como “FRATERNIDAD Y LUCHA EXISTENCIAL” en donde se comenta que la vida en la Sociedad tiene fruto cuando no “lucho contra” los demás para imponer mis ideales –que juzgo como correctos – sino que vivo los ideales en el trato con los demás, respetando la libertad del otro y tratando de comprender su proceder –el del otro – como expresión de esos mismos ideales que también viven en él y que en ambos –en él y en mí – todavía están en evolución.

Esos ideales no son un conjunto de reglas de comportamiento ético. Eso es algo abstracto. Es cuando el principio estatal abstracto y alejado de la vida entra en el lugar que antes ocupaba la fraternidad. Es como pretender que una empresa gane más dinero implantando la norma ISO 9000 o colocar el sello “Demeter” en mis productos como meta para obtener más ventas.

Es cierto que como consumidor, obtengo confianza ante un producto con etiqueta “Demeter” o una empresa certificada con el ISO 9000… pero… ¿no es eso jugar con las reglas de un mercado cuyo fundamento es la “lucha existencial”?

Esos ideales corresponden a un “quién” y no a un “qué”. Esos ideales corresponden a un “No yo, sino Cristo en mí”. Y como en el caso del agricultor biodinámico: es la visión interior de ése ideal el que se traduce en las prácticas de una sociedad fraternal. Esa es la finalidad de la Ciencia Espiritual: formar comunidades fraternales basadas en el amor universal.


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Es un movimiento global…

En línea con la entrada anterior adjunto aquí (Respuesta_SAG) el documento donde aparecen los comentarios del Consejo Ejecutivo a las Mociones presentadas por algunos miembros de la Sociedad Antroposófica General de varios países. Podéis encontrarla en acceso público en: http://www.goetheanum.org/4391.html?&L=1

Creo que es un ejercicio de transparencia y objetividad, el poder entablar un diálogo entre nosotros y plantear los temas que nos preocupan de forma abierta y clara. Si la Asamblea es el corazón de la Sociedad, es vital que lleguemos a ella con suficiente información, elaborada a lo largo del año, para que los miembros puedan decidir con plena libertad. Y además buscar los medios para que los miembros se expresen –sin un tamiz que filtre el valor o interés de su expresión – y puedan interactuar juntos.

Pero ante todo, son los propios miembros los que deben demandar esta posibilidad. Si no hay esta inquietud, por mucha facilidad de comunicación que exista hoy en día… no podremos comunicarnos.


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Foro de Futuro – FutureForum

Adjunto aquí (Asamblea SAG Dornach – Mociones) el documento donde aparecen las Mociones propuestas por miembros de varios países para ser debatidas en la próxima Asamblea Anual General, en el Goetheanum. Podéis encontrarlas con acceso público en http://www.goetheanum.org/3342.html?&L=1

Quiero destacar la PETICIÓN 1, que habla de un Foro de Futuro para “reunir y elaborar ideas y conceptos relativos a la futura forma de trabajo y a la futura configuración de la Sociedad Antroposófica General”.

Sin entrar a valorar las mociones, ya que tenemos poca información sobre la marcha de los acontecimientos recientes en el Goetheanum, si se puede constatar una mayor involucración de los miembros y una apertura a nuevas ideas organizativas, cercanas a las comunidades del futuro.

La idea es hacer lo mismo en España. Posiblemente el “Círculo de Iniciativas” fue la idea más cercana a esa nueva propuesta. La cuestión es si también podemos participar en ese ForoFuturo a nivel individual, desde aquí, aportando en la Sociedad Antroposófica General y a la vez, transformando y revitalizando nuestra Sociedad Antroposófica en España.


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Abrirse a lo nuevo…

El BLOG está resultando ser demasiado crítico, y de alguna forma he quitado el comentario sobre la Asamblea de la SAE por eso precisamente y porque me lo han solicitado explícitamente.

Hablando con una amiga he sido consciente de mi carácter obsesivo cuando una idea me urge en el interior y que mi discurso puede resultar “agresivo” a quien no se plantea la idea con la misma urgencia que yo. Es como si alguien viniera a cuestionar mis principios antroposóficos porque no soy suficientemente activo en la Sociedad. ¿Quién viene a cuestionarme a mí? ¿Por qué?

Mi amiga me aconseja que re-examine el objetivo del BLOG. No es objetivo del BLOG el criticar lo existente, o criticar a la Junta actual y su actuación. Esa no es la finalidad del BLOG.

La finalidad del BLOG es despertar en el corazón del otro-a para así crear esa sustancia que nos vincula entre él-ella y yo.

Esto se puede convertir en un monólogo. Eso depende de quien lea estas líneas. Si tú que lees estas líneas quieres despertar en mi corazón y así crear esta sustancia, entonces buscaremos la vía de comunicación: este blog, el e-mail, el correo postal, el teléfono, encontrarnos según la distancia… Y no sólo tú y yo, también aquellos y aquellas que sientan necesidad de crear este vínculo, cuyo centro está en la ANTROPOSOFÍA.

Nieves, que así se llama mi amiga, me plantea abrir el espectro del BLOG, que realmente se cree ese ESPACIO, y que no lo llene con la crítica de lo existente o de lo pasado.