¡Quieran Oirlo los Hombres!

Conversaciones sobre Antroposofia


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El resentimiento, en relacion con la conversacion: otra perspectiva.

A lo largo de mi vida he podido experimentar en mi mismo el resentimiento de un modo muy profundo. Del mismo modo, también he podido trabajar con clientes afectados por el mismo, lo que me ha permitido experimentar el proceso desde el punto de vista de la ayuda personal.

El resentimiento surge y se instala en el alma como una reacción totalmente natural en el desarrollo del ego humano. Todos hemos experimentado el resentimiento en alguna ocasión en nuestras vidas, y esa experiencia nos ha permitido experimentar los sentimientos repetitivos que, con nosotros y nuestro dolor como centro, nos llevan a la culpabilización del otro o de lo otro como causantes y responsables del mismo.

No obstante, el proceso como tal no suele volverse consciente, sino que se deshace poco a poco a través del olvido; dicho de otra manera, en la mayor parte de los casos, frente al dolor y al resentimiento, la sabiduría popular del entorno aplica la máxima del “el tiempo lo cura todo”. Y aparentemente, es así. El mero paso del tiempo, “distrae” por así decirlo el foco de la conciencia, desde la mismidad herida hacia el curso natural de la vida misma, en cuanto que relación con el entorno. El ego sale así, poco a poco, del “aislamiento” extremo que había experimentado como dolor, y se re-conecta con la vida y con su destino. Podríamos decir que se produce una especie de “digestión anímica”, que reintegra el evento en el curso del destino de la persona de un modo profundamente inconsciente.

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