¡Quieran Oirlo los Hombres!

Conversaciones sobre Antroposofia


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Creando las condiciones para el crecimiento del Yo (Peacebility)

Este articulo de Sebastian Jüngel pertenece al numero 6/16 de Anthroposophy Worldwide. Reproducimos aquí parte del mismo por su particular interés.

Seguimos teniendo noticias de siempre nuevas crisis– lo cual nos lleva al borde de la desesperanza y nos hace sentir de una forma desesperada que “¡la humanidad nunca aprenderá!” Dos nuevos libros publicados por la editorial del Goetheanum nos presentan caminos que nos permiten salir de este aparente estancamiento: por un lado, mediante el desarrollo de nuestras estructuras sociales y en por el otro, de forma consciente, mediante la forma en que trabajamos en nosotros mismos y con los demás.

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Según Ralf Gleide, la “confianza social” puede

crecer entre nosotros si nos “educamos a nosotros mismos y nos mantenemos en diálogo; esta confianza social será la que nos permita llevar a cabo juntos nuestras “tareas kármicas”.

 

De la tolerancia a la aprobación

Paul Mackay se extiende sobre los diversos efectos de la auto-educación: nuestro pensamiento se volverá receptivo e imaginativo como resultado de una nueva lógica; un nuevo sentido estético traer empatía y la inspiración a nuestra vida del sentir, y una nueva ética puede habilitar el ‘yo’ para asumir responsabilidad y ganar intuición. Cuando estas capacidades han sido adquiridas, las acciones libres (libres de “karma”) harán posible que se produzcan “creaciones desde la nada”, tal y como Rudolf Steiner señaló el 17 de junio de 1909 (GA107). Pasaremos de tolerar el desarrollo de otros, a apoyarlo y, finalmente, a respaldarlo activamente (Christine Gruwez).

csm_978-3-7235-1555-6_23d0b6b764En su libro acerca de las habilidades de conflicto Friedrich Glasl señala:

Si el ‘yo’ no está lo suficientemente, despierto ” se puede crear un vacío que absorberá las cosas”. Las fuerzas que trabajan en una situación como esa “no están impregnadas por mi ‘yo’.

La Heteronomía, continúa, puede allanar el camino para la creación de conflictos, en tanto que las mentiras deliberadas crean fantasmas, las instituciones que suprimen nuestra humanidad esencial crean espectros, y los pensamientos e impulsos de voluntad impuestos evocan demonios.

Sin embargo, hay antídotos para ello: comunicar de forma correcta y verdadera, dividir

y distribuir las tareas, someter a un continuo escrutinio dicha división de tareas, competencias y responsabilidades, y ser consciente de los efectos de nuestros propios comportamientos

y actitudes. Las necesidades que no son satisfechas del modo adecuado, puede originar un proceso de satisfacción sustitutiva, que oculta así, las verdaderas causas del conflicto.

Ambas publicaciones describen “peaceability” como la capacidad para crear condiciones que permitan a nuestro ‘yo’ crecer y desarrollarse.

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El resentimiento, en relacion con la conversacion: otra perspectiva.

A lo largo de mi vida he podido experimentar en mi mismo el resentimiento de un modo muy profundo. Del mismo modo, también he podido trabajar con clientes afectados por el mismo, lo que me ha permitido experimentar el proceso desde el punto de vista de la ayuda personal.

El resentimiento surge y se instala en el alma como una reacción totalmente natural en el desarrollo del ego humano. Todos hemos experimentado el resentimiento en alguna ocasión en nuestras vidas, y esa experiencia nos ha permitido experimentar los sentimientos repetitivos que, con nosotros y nuestro dolor como centro, nos llevan a la culpabilización del otro o de lo otro como causantes y responsables del mismo.

No obstante, el proceso como tal no suele volverse consciente, sino que se deshace poco a poco a través del olvido; dicho de otra manera, en la mayor parte de los casos, frente al dolor y al resentimiento, la sabiduría popular del entorno aplica la máxima del “el tiempo lo cura todo”. Y aparentemente, es así. El mero paso del tiempo, “distrae” por así decirlo el foco de la conciencia, desde la mismidad herida hacia el curso natural de la vida misma, en cuanto que relación con el entorno. El ego sale así, poco a poco, del “aislamiento” extremo que había experimentado como dolor, y se re-conecta con la vida y con su destino. Podríamos decir que se produce una especie de “digestión anímica”, que reintegra el evento en el curso del destino de la persona de un modo profundamente inconsciente.

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