¡Quieran Oirlo los Hombres!

Conversaciones sobre Antroposofia

El Espiritu del Pueblo Español y sus posibilidades de futuro. El error de los nacionalismos.

Deja un comentario

ImagenNo quería escribir este post hasta después de las elecciones en Cataluña el pasado 25 de Noviembre, dado que las mismas se habían planteado políticamente como una validación de la supuesta ruta soberanista Catalana, y con ello, como el aval definitivo  para el otro gran proceso independentista en España, el proceso ligado a la independencia Vasca.

Hoy ya sabemos que la mayoría del pueblo catalan quiere ser “independiente”, puesto que ha votado a CIU y a ERC, pero no en el modo en que lo ha planteado Artur Mas. Y es que “independencia” y “separación” no es, necesariamente lo mismo. Uno puede ser independiente manteniendo la convivencia, tal y como hace cualquier comunidad de vecinos en España. Para ser independiente no se necesita irse a vivir a una casa solitaria, ni poner fronteras o carteles que digan “Bienvenido a la República independiente de mi casa”, como dicen en el anuncio de IKEA.

Con esto no critico a quien quiera hacerlo. Lo que digo es, sencillamente, que independencia y separación no son, para nada, lo mismo.

Dicho lo anterior, y en relación con este tema, me gustaría profundizar brevemente en un aspecto que desde el punto de vista de la Antroposofia se ha tocado de forma muy breve en España, que es el sentido o misión de destino del Espiritu del Pueblo Español, y su situación actual.

Imagen

La península iberica. 418 A.C.

La única obra de referencia al respecto, es el libro recientemente publicado de Jaime Padró, “El devenir Espiritual de la Cultura Española”. Esta obra se basa, entre otras cosas, en la investigación de Jaime Padró durante décadas, en relación con el Espíritu del Pueblo Español. Gracias a todo un septenio de colaboración con Padró, me fue posible conocer dicha investigación con bastante amplitud.

Aunque comparto la visión de Padró en cuanto a su descripción fenomenológica esencial de la formación de España, no obstante, difiero de él en lo referente a la misión del Espiritu del Pueblo Español, y en cuanto a su, en mi opinión, tendencia a reivindicar la importancia de lo Español en Europa, y la necesidad de que la/s cualidad/es de lo español sean reconocidas por el mundo exterior y por los propios españoles.

Toda necesidad de ser reconocido no responde más que a una carencia de auto-reconocimiento. Quizá sea ese, precisamente, el gran problema de la cultura Española: su tradicional complejo de inferioridad, expresado en forma de orgullo excesivo, incapacidad de escucha, y, desgraciadamente, inmediata polarizaciòn y conflicto ante la diferencia. El Español, tradicionalmente, no soporta la confrontación con lo diferente, ya que esta tensión, que permite la creación de lo nuevo, tiende, por otro lado, a provocar cierta inestabiidad emocional si quien la vive no posee cierta consistencia interna, o lo que es lo mismo, no “confía” en su propia capacidad de interiorizar y armonizar lo diferente, lo nuevo, con lo que el o ella ya es. Esta tendencia tan hispana, por tanto, a quedarse en el pasado, a que siempre sea el mismo perro pero con otro collar, tendría por tanto, en mi opinión, una base cultural y educativa, y en ultima instancia, una causa ligada a la naturaleza misma del Espíritu del pueblo Español.

Para justificar lo anterior, intentaré, en las próximas lineas, esbozar, de una forma breve y en grandes rasgos, mi visión de la naturaleza del Espíritu del Pueblo de España.

En efecto, y sin entrar en un gran detalle, se puede considerar la formación de España a lo largo de las siguientes etapas:

  • Epoca Iberica (Finales de Atlantis y comienzos de la quinta epoca): formación del cuerpo físico del país. España emerge del océano paulatinamente hasta obtener su configuración actual. Aunque algunos conectan España con la Epoca Lemúrica, lo que es cierto en terminos de que parte de España ya existe en dicha época, en mi opinión, no se puede hablar todavia de España, puesto que la configuración no solo del pais, sino de toda Europa, es completamente diferente en cuanto a suelo emergido y en cuanto a climatología, flora y fauna.
  • Época Griega-Fenicia-Cartaginesa y Romana: formación del Cuerpo Etérico del país
  • Época Visigoda y Musulmana: Formación del Cuerpo Astral del Pais (Visigodos-Cuerpo Astral superior-Musulmanes cuerpo astral inferior)
  • Época de la Reconquista: Época de desarrollo del Ego.
  • Reinado de los Reyes Catolicos: Culminación del desarrollo del Ego con la unión del principio femenino del pais (Reino de Aragón, Cataluña, Levante…-Reino mediterráneo, calcáreo, agrícola…) con el principio masculino del pais (Castilla y Leon-Reino interior, montañoso, granítico, seco, pastoril). Ambos se representan, históricamente, de forma invertida (Castilla, reino masculino, con una Reina, Isabel. Aragon, Reino Femenino, con un Rey, Fernando). Cuando esos dos principios actúan juntos, y respetan a los reinos periféricos jurando sus fueros, (órganos de percepción del país), la formación del Yo es correcta, y España “existe”.

La Hispania visigoda.

España, en este sentido, se convierte en el primer estado-nación de Europa, o si se quiere, del mundo. Es decir, España es el primer “ego-país” de Europa, y por ello, cumple la misión kármica del descubrimiento ( o re-conexión) de América. En efecto, el primer “ego-país” de Europa  re-conecta, a modo de descubrimiento, la evolución de América con la evolución de Europa, esto es, el primer “ego-país” re-descubre al que será el gran continente del desarrollo del “ego individual”.

Por otro lado, como todos sabemos, a partir de la formación del ego ya no han de regir las leyes de la sangre en la vida individual, o lo que es lo mismo, las fuerzas que provienen de mi cuerpo heredado o principio inferior. No se trata ya de que “mi tierra” (su folclore, su clima, sus costumbres, sus fuerzas telúricas, etc..) me condicione, sino de que sea mi principio superior el que domine y transforme al principio inferior. Este debe el principio que rige la vida humana desde los 21 años en adelante, siendo su primer paso, el septenio entre los 21 y 28 años, en que ha de desarrollarse el alma sensible, saliendo al mundo para aprender a experimentar lo diferente.

El impulso americano del futuro, portado por la cultura anglosajona, será capaz de conquistar y dar forma a las fuerzas del pasado creando un nuevo futuro. Ese impulso tendrá una primera culminación, con la independencia y creación de los Estados Unidos de América, en 1794, y más tarde con la formación de los Estados Unidos tal y como los conocemos hoy, tras el intento de segregación de los 11 Estados Confederados del Sur, que llevarán al pais a la guerra civil, y finalmente a la creación de la Unión en 1865.

Caravanas de Colonizadores en America del Norte

Caravanas de Colonizadores en América del Norte

En la cultura NorteAmericana, ya podemos ver como el ego individual conquista y transforma el territorio. No es Arkansas, o Illinois quien condiciona a su poblador, sino que son sus pobladores quienes conquistan, modelan y declaran la existencia del estado de Arkansas o de Illinois. El ego individual, sin importar su sangre ni su procedencia, en base a su propio esfuerzo, conquista al principio inferior, y no a la inversa.

Sin embargo, históricamente, con el descubrimiento de América, los españoles solo son capaces de “repetir” España en el nuevo mundo. Si bien se abre el camino para el futuro de la humanidad, la fuerza del Espíritu de España no es suficiente para crear algo nuevo. Se usa y se abusa de los indígenas y de los recursos naturales del continente americano para financiar guerras Europeas que no intentaban otra cosa que sostener las fuerzas de la sangre y del principio jerárquico piramidal ligado al mismo , y representado, esencialmente, por el impulso de la iglesia católica. La famosa “Reserva Espiritual de Occidente”, la “Santa Alianza” y “Los Cien Mil Hijos de San Luis” serán claros síntomas de como España se queda estancada en las fuerzas que proceden del principio corporal inferior, y no es capaz de fecundar el mismo con las fuerzas del principio espiritual superior.

En efecto, el error se consuma cuando los Reyes Católicos pretenden perpetuar un imperio sobre la base de “la sangre”, de las alianzas matrimoniales. Isabel y Fernando continúan el proceso que tristemente había iniciado Enrique IV de Castilla, intentando casar a su hija, Juana, conocida como “La Beltraneja”, con todos aquellos que pudieran garantizar la continuidad y crecimiento del reino de Castilla, ya fuera Portugal, Francia,  Aragón o Nápoles, sin tener en cuenta su propio desarrollo individual. La fuerza de la sangre, del grupo, de la herencia, por encima del impulso del ego individual.

Este proceso, se continuará por parte de los propios Reyes Católicos, por un lado intentando casar, de nuevo, a una Juana ya con 17 años y que había pasado por al menos dos matrimonios (con el duque de Guyena, hermano del rey de Francia, y más tarde con Alfonso V de Portugal)  con su hijo el infante Juan, para unir con ello, Castilla y Aragon con Portugal, bajo su hegemonía. Este matrimonio no se llevará a cabo, pues Juana elige internarse en el monasterio de Santa Clara, en Coimbra, donde permanecerá casi por el resto de su vida. Años más tarde, sin embargo, algunas fuentes históricas apuntan a que, muerta ya Isabel la Catolica, Fernando de Aragon hubiera propuesto matrimonio a la propia Beltraneja para resucitar la union de Aragon y Castila, y desbancar con ello a Felipe el Hermoso, que reinaba en nombre de su propia hija Juana, apodada mas tarde “La loca”.

Hispania-Reconquista

El proceso de la Reconquista

El caso de Juana “La Loca” es otro caso similar, de un alma educada, no para ser una individualidad, sino para servir a los intereses del reino. Tras conocer a Felipe el Hermoso,se enamora de el locamente, y posteriormente cae, literalmente enferma de celos, al perder Felipe el interés por ella.

Así, por un lado, Juana “la Beltraneja”representa la imagen del alma de España, tristemente destrozada por sus fuerzas paternas, que ciegas frente al futuro, la casan una y otra vez, con la mirada puesta en lo colectivo, en el principio inferior de la herencia, sin prestar atención a las fuerzas de su individualidad. Por el otro, Juana “La Loca”, nos hace ver el fruto ya estéril y errático de las fuerzas del pasado, una individualidad, un ego de tal debilidad psiquica, que es incapaz de encontrar su propio equilibrio y calma interior, y que busca la felicidad solo en el amor que proviene del exterior.

No deja de ser interesante que aun cuando los monarcas católicos buscan la unión con las monarquias del Norte de forma externa, de lo que nacerá la gran dinastía de los Austrias que gobernara Europa y gran parte del mundo con mano férrea durante los siguientes tres siglos, la verdadera evolución ligada a los pueblos del Norte de Europa, y en concreto a la cultura Anglo Sajona, avanzaba en silencio a través de las conquistas de las rutas comerciales marítimas del mundo árabe, primero por Portugal, más tarde por Holanda, y finalmente por Inglaterra. El paso a un nuevo mundo basado en la economía y en la acción del ego individual fue completamente inadvertido para los monarcas católicos, y durante los siglos siguientes, también para la cultura española e hispano-americana.

Con todo ello se constata que los Reyes Católicos no entendieron que  lo que unió España no fue la sangre, sino la combinación de sus “personalidades”, la combinación única y excelente de sus capacidades como Reyes y como lideres de un país. De haberlo entendido, hubieran podido crear un nuevo modelo de país basado en el individuo y en su meritocracia, en lugar de perpetuar las castas de nobles y las oligarquías, que es lo que se continua con Carlos V y con Felipe II, que en lugar de europeizar España, no hacen otra cosa que intentar “españolizar” al resto de Europa.

La Rendición de Granada, por Francisco Pradilla.

Vemos también este síntoma histórico en el hecho de que, por así decirlo, el resto de países europeos piden a España y al Imperio que permita la expansión del ego individual (Lutero frente a Carlos V, causa de las independencia de Flandes, y de la enemistad y guerra de España con Francia y sobre todo con Inglaterra), algo que España, con el apoyo de Roma, niega una y otra vez, generando guerras que desangraran Europa durante siglos.

En todos estos hechos vemos una y otra vez el límite del Espíritu de España: El Arcangel de España no tiene la suficiente fuerza interior para superar la fuerza que viene del principio inferior. En términos de Steiner, en España el Espíritu de la Lengua (un espíritu de la Forma que actúa a nivel del arcangel) predomina por encima del espíritu del pensamiento del pueblo (un arkai que actúa al mismo nivel del arcangel) y por encima del propio espíritu del pueblo (un arcangel de evolución regular). Este predominio del espíritu de la lengua, hace que la configuración ligada a la zona geográfica, que luego se plasma en la forma de la laringe, sea especialmente fuerte, de hecho, mas´fuerte de lo que debería de ser, creando así una especie de atmósfera luciférica en el alma española, y potenciando la palabra y el impulso creador del lenguaje por encima de la claridad del pensar, o del impulso legítimo del arcangel del país. Es por ello también que nuestros pensadores no son ni han sido nunca filósofos de cristalino pensar como los filósofos alemanes, sino filósofos ensayistas y prosistas como Ortega y Gasset, Unamuno y Zubiri.

De ahí también los continuos problemas de nacionalismo en España, específicamente ligados a la lengua. No se trata, ni más ni menos, que de la repetición, una y otra vez, de la guerra entre las fuerzas etericas, ya pretéritas, que conforman el lenguaje y las zonas geográficas, y que como tales, buscan una y otra vez alcanzar el ego, delimitar sus propios límites, guerreando con el vecino, o lo que es lo mismo, rechazándolo, para autoafirmar así su propia identidad. Pero esta, no es ni será nunca su verdadera identidad, puesto que no tiene la fuerza suficiente para ser fecundada por el principio superior, que es precisamente, lo que proviene del otro, del exterior, de lo diferente. Esto obviamente, no es solo aplicable al nacionalismo catalán o vasco, sino del mismo modo, al así llamado nacionalismo español, que en realidad debería de denominarse, nacionalismo castellano, en cuanto que va unido a dicha lengua.

Es así que la historia de España ha estado durante los últimos tres siglos, llena de guerras y de conflictos internos, pues aun se busca lograr por medios externos lo que solo será posible cuando cada español,una mayoria de ellos, o al menos un grupo de lideres con visión de futuro,  pueda  casar interiormente a su Isabel y a su Fernando interiores, creando así el espacio para un nuevo futuro, para una nueva cultura de lo Español, para, quizás, una República de las Españas Unidas.

Batalla Barcelona

La Batalla de Barcelona, 1704.

Al no superarse este umbral, desde Carlos V hasta la guerra civil Española, se produce un proceso de envejecimiento y muerte del país, que habiendo culminado la evolución del ego, y habiendo vivido el septeno del alma sensible, no sido sin embargo capaz de desarrollar ni el alma racional ni el alma consciente. Esbozos del alma racional aparecen en Cataluña y en el País Vasco en el siglo XIX y XX, y esbozos del alma consciente, con el matiz luciferico antes citado, en nuestros filósofos ensayistas, como son por ejemplo, Ortega y Zubiri.

Finalmente, en su gran capacidad para el arte, el espíritu del país evidencia la capacidad de España de transformar el alma sensible en Yo Espiritual, pero de un modo intuitivo y no consciente, esto es, no libre.

Es por ello, por lo que encontramos en el arte español, una fuerte tendencia a mostrar no tanto la realidad transformada, sino la aspiración de lo que se quiere llegar a ser y nunca se logra. Esta tendencia se puede observar en los literatos del siglo de Oro, e incluyo en ellos, aunque quizás erróneamente desde el punto de vista académico, a Cervantes, que retratan en el Quijote, en “Fuente Ovejuna”, en la poesía de Quevedo, etc.. lo que “podría ser”, pero nunca es. También por ejemplo, Velázquez, que retrata en “Las Meninas” el acto pictórico en si mismo, o la realidad tras la realidad en su famoso cuadro de “Las Hilanderas”, nos muestra una posibilidad que ni el pueblo, ni los lideres políticos y culturales de su tiempo pudieron reconocer. Finalmente, por no extenderme más en este tema, Francisco de Goya, tras retratar con su peculiar matiz la realidad de su tiempo, llega a una vivencia, por otro lado muy hispánica, de la oscuridad y monstruosidad que subyace a la fría razón de la ilustración y del afrancesamiento. El Alma Hispánica, a través de Goya, no puede ganar la batalla a la oscuridad interior propia del alma racional y más tarde del alma consciente, pero sin la cual es imposible la experiencia de la libertad. Ya en el siglo XX, la figura de Federico Garcia Lorca,y con él la generación del 27 en su conjunto, simboliza, en mi opinión, la aparición en el arte de un aparente impulso renovador, de transformación, de resurrección posible de lo español, que en Federico toma una forma muy definida después de su viaje a Nueva

FGL

Federíco García Lorca

York, pero que de nuevo, como en Goya, muestra su incapacidad de aceptar la muerte de lo viejo, de lo “sureño”, para entrar de lleno en la oscuridad de la conciencia moderna. Es así como en el arte español vemos la dificultad secular de lo hispano para dejar morir el antiguo calor vital de la voluntad, la sabiduría inconsciente, para dar paso a la conciencia muerta y rígida, antesala de la libertad y del renacer espiritual. En el camino de la luz, a través de la oscuridad, y de nuevo hacia la luz, lo hispano se queda en el primer escalón, por miedo a perder su ser en el salto al vació, y una y otra vez, frente a dicho vacío, se reafirma en gestos de fuego que al poco tiempo se demuestran vanos y fatuos.

Por ello, el continuo y nostálgico recuerdo del pasado, o en su caso, del futuro que pudo ser y no fue, no es ni será el camino hacia el futuro. Esa tendencia solo nos mantendrá prisioneros de la imagen hechizante de la potencialidad no realizada de lo español, en lugar de permitirnos experimentar nuestras acciones presentes y sus consecuencias actuales, incluyendo con ello la experiencia del error y, con él, del aprendizaje, lo que permite afirmar y consolidar, construir, paso a paso, todo aquello que verdaderamente somos y podemos llegar a ser. La experiencia de la oscuridad del error, permite a su vez, experimentar la luz del aprendizaje, la que, sin esa oscuridad anterior, nunca podría brillar trayendo el futuro.

Y de algún modo, el Alma Hispana sabe que ha de cruzar ese umbral de muerte y oscuridad, y es por ello por lo que, en mi opinión, ha sido y sigue siendo un icono cultural la fiesta de los toros. No pretendo con esto justificar la misma, sino solo describir lo que subyace tras ella y tras su popularidad. En efecto, en el ritual del toreo, ligado al antiguo culto de Mitra, el torero representa al yo superior, vestido de oro y purpura, que triunfa, canalizando y dirigiendo, las fuerzas instintivas de la voluntad profunda, representadas por el toro. Frente a la horizontalidad y a las poderosas fuerzas metabólicas del toro, el torero, el representante del Yo Superior, se mantiene erguido y consciente, superando así las fuerzas de miedo que emanan del principio inferior.
Este ritual, como imagen de futuro, es lo que atrae poderosamente, a las masas que llenan las plazas de toros. Es la visión del futuro ineludible, pero enormemente difícil de realizar, del alma Hispana. Y quizá es tan difícil porque no se advierte un pequeño pero importante detalle: para poder superar el miedo, hay primero, que sentirlo. O dicho de otro modo, para poder llegar a ser torero, hay, ineludiblemente, que bajar a la arena y ponerse delante del toro. Si no entro en la oscuridad, jamas puedo salir de ella. Por ello, y aunque sea doloroso decirlo, quizá la famosa furia española, no sea más que una reacción de pura temeridad o incluso de profunda cobardía, frente al vacío. Aun estamos pendientes de aprender a ser verdaderamente valientes, esto es, de encontrar el termino medio entre la cobardía y la temeridad.

Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia

Lo Español nuevo, lo español del futuro, no será el resultado de un ensueño, sino de un proceso de entrega y elaboración paciente, que permita el error y el aprendizaje, para que poco a poco madure el maravilloso fruto que el espíritu de este país oculta, y que habrá de entrega un día a los pueblos del Norte para la construcción de Europa. Así como Goethe solo pudo desarrollar su teoría del color y de la metamorfosis tras unir lo Germánico y lo Latino tras su viaje por Italia, así Europa solo puede nacer uniendo los espíritus del Norte y del Sur. Es la fuerza de la luz interior del norte, la que puede erguirse interiormente frente al toro interior, y liberar las fuerzas de nueva vida del metabolismo del toro, para transformar así a “Tauro” en las fuerzas zodiacales del Espíritu Santo, para transformar al toro en paloma.

Así, el Alma de España, Juana “la de la sabiduría madura”, habrá de unirse algún día con el Alma de los pueblos del Norte, Felipe el Constante y el Habilidoso, para dar nacimiento a su hija Europa, “la de bello corazón”.

Por todo lo anterior, la pregunta que nos podemos hacer hoy, como Antroposofos, no es si Cataluña tiene Arcangel, o si lo tiene Euskadi, o si lo tiene Madrid o España, si el de España es Arkai o, con perdon, sargento de caballeria.Todo eso, formulado en esos terminos, no son mas que abstracciones al servicios de nuestros propios deseos.

Nosotros no somos “catalanes”, ni “vascos”, ni “madrileños”, ni “andaluces”. Puedo que lo sienta así, pero no soy eso. Eso es lo que proviene de nuestro principio inferior, de nuestra herencia, tanto sanguinea como eterica. Lo que nos hace seres humanos es nuestros principio superior, lo que nos une como egos individuales humanos, no como unión de pasado, sino como busqueda de un futuro de convivencia y paz para todos. Eso es lo que es ser “Español”, y ser “Europeo”, dos cualidades aun por crearse, y de algún modo, extrañamente o quizás no tan extrañamente conectadas a lo largo de la historia.

Museo Guggenheim de Bilbao

Yo hoy por hoy me pregunto: ¿Puede España convertirse, del modo correcto, en el alma sensible de Europa, al aceptar humildemente su necesidad de desarrollar el alma racional y el alma consciente, cosa que solo puede hacer si se deja “invadir” por la cultura de otros países como Francia, Inglaterra o Alemania? ¿No esta pasando esto por segunda vez en 50 años, y de forma aun mas intensa en este momento, con las grandes emigraciones de Españoles a estos países e incluso a Escandinavia, españoles que volverán transformados, o que quedándose en esos países, aportaran a las culturas del norte el elemento de flexibilidad y creatividad propio del alma sensible?…¿No será quizás, la nueva España, algo más cercano a una cultura que a un estado en Europa, y que podrá hacer de verdadero puente con Sudamérica, si y solo si sacrifica de una vez su pasado y permite que el futuro venga a su encuentro desde el exterior, para tomar una forma nueva, sea esta la que sea?….¿Que esfuerzo podemos hacer como Antroposofos para superar este umbral del país y conectar con ese espíritu del pueblo al que tanto le cuesta superar los impulsos inferiores? ¿ Cómo encontramos una unión por encima de los impulsos espirituales que crean el lenguaje y que actúan, ya de modo ilegítimo, como fuerzas de separación en plena época cosmopolita de Micael?…

Estas son, en mi humilde opinión, las preguntas que pueden conducirnos hacia el futuro.

 

Dedicado, a pesar de nuestras diferencias, y con todo mi agradecimiento, a Jaime Padró Martín de Pozuelo, por su incansable trabajo, esfuerzo, y amor, al Espíritu de España.

Anuncios

Autor: joaquinaguado

Nacido en Granada, España. He vivido en Holanda y en Finlandia, y actualmente vivo y trabajo en Madrid, España. Mi impulso vital principal es ayudar a desarrollar una nueva forma de relación económica y social, centrada en el ser humano. Para ello, es esencial , desarrollar una nueva conciencia sostenida en la capacidad de escuchar (percibir) con toda atención. Tengo la profunda convicción de que la conversación, como decía Goethe, es la fuente de cualquier futuro creador entre los seres humanos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s